Capítulo 3

LA FUNCIÓN FINANCIERA

por José Saúl Velásquez Restrepo


En los negocios se toman cuatro tipos de decisiones básicas: comercialización, recursos humanos, producción y finanzas. El área financiera tiene la responsabilidad de la eficiente administración de los fondos de la empresa. Corresponde al ejecutivo financiero actuar como auxiliar en la elaboración del plan de generación de valor, estudio de las inversiones, decidir el mecanismo de financiación más adecuado, y hacer un eficiente manejo de los fondos que se generen, buscando el acrecentamiento de la empresa a través del control y seguimiento de acciones correctivas para la generación de valor que permita pagar dividendos y acrecentar el valor de la acción en el mercado.

Como resultado de la combinación de inversiones, financiación y obviamente, una buena operación, se genera valor y como consecuencia se obtienen las utilidades. Parte de estás se reparten en dividendos, que mantienen la actitud de los inversionistas. Casi todos los autores de finanzas coinciden en afirmar que el objetivo básico financiero consiste en maximizar el valor de la empresa, pues implica el manejo de largo plazo, no así, el maximizar el valor de las utilidades, ya que estas, en determinados casos, se pueden obtener sacrificando la permanencia y el acrecentamiento de la firma.

Agregamos como elemento determinante el beneficio que deben obtener los dueños, bien sea sociedad anónima en cuyo caso reciben dividendos, más lo que pueden realizar a través de la venta de la acción en el mercado; en otro tipo de empresas, mediante la enajenación del aporte o la satisfacción personal, según el caso particular.

No se cumple una función financiera por más que se acreciente el valor intrínseco de una acción, si en el mercado no sucede algo parecido. En cierta forma, ese distanciamiento entre la situación interna y la del mercado, se explica fundamentalmente por falta de información suficientemente amplia para los inversionistas. La desinformación aclara en parte, el fenómeno de la concentración de muchas sociedades, especialmente las anónimas, a veces con complicidad activa o pasiva de los corredores de bolsa, el gobierno y los interesados en ello. Por  eso  se requiere el funcionamiento con base en las prácticas del Buen Gobierno Societario como elemento de protección de los pequeños inversionistas.

Si partimos del objetivo de maximización del valor de la empresa, encontramos procedimientos que facilitan esta meta en detrimento de la rentabilidad aparente.

A veces, la voracidad de los gobiernos genera una orientación fiscalista de la contabilidad en aras de reducir el pago de impuestos. Mecanismos como la depreciación acelerada; la protección de cartera, inventarios e inversiones; el costeo por LIFO; las apropiaciones para contingencias, etc., que en definitiva conducen a mermar la utilidad y como consecuencia obvia, a rebajar la participación del fisco y el reparto de dividendos, complementados con la retención de las utilidades, encajan perfectamente dentro del marco de maximización del valor de la empresa a través de lo que los abogados llaman reservas ocultas.

Si aprobamos el objetivo anteriormente mencionado, podríamos afirmar que la gerencia es buena en la medida que acreciente el valor de la empresa. Ahora bien, analicemos que ocurre con el accionista.

Como el grueso del público (los pequeños accionistas), desconoce este tipo de orientación actúa generalmente bajo el concepto de rentabilidad, calculado según informe de prensa, como la relación entre el dividendo y el valor de mercado. Por lo anteriormente explicado, dividendos bajos reducen la rentabilidad de la accion y  a su vez, disminuyen su precio.

Entre tanto, los grandes accionistas que tienen acceso a la información y que dominan las técnicas financieras, saben que con el manejo de esta práctica el valor real del patrimonio dividido por el número de acciones, tiende a subir y, al notar el gran abismo entre el valor intrínseco y el valor de mercado, encuentran un gran negocio en la compra de acciones y como consecuencia, concentran la propiedad, desestimulando de paso la emisión como fuente de financiación.

Al concentrar la propiedad y dominar las juntas directivas, queda fácil reducir o aún suspender el dividendo en detrimento de los pequeños accionistas, además de otros tantos abusos que se pueden cometer utilizando el poder.

 

 

Entendemos como activos corrientes, aquellos que representan dinero o son susceptibles de liquidar dentro de un ciclo del negocio (producción, comercialización, recaudo), es decir, en un corto período de tiempo. Estos son: caja y bancos, inversiones temporales, cuentas por cobrar, inventarios y cualquier otro título de corto plazo.

El activo fijo, hace parte del montaje propiamente dicho. No está para ser comercializado sino para su explotación mediante la combinación con los activos circulantes. Generalmente, implica grandes inversiones de capital, valorizable en algunos casos, como los terrenos y depreciables en otros como los edificios y la maquinaria; amortizable en otro como patentes, minas de explotación, “know how”, etc.

Lo que no es fácilmente clasificable como activo corriente o fijo, se agrupa en el  rubro llamado otros activos. Recordemos que éstos se caracterizan por su capacidad de generar renta, el derecho a reclamación sobre ellos, su perfecta identidad y por ser residuales en caso de quiebra.

Ahora busquemos elementos que permitan definir la estructura del activo. Conocido el objetivo de mercadeo para un determinado período de tiempo (ojalá mínimo cinco años), y cuantificado en términos de unidades a producir y/o comprar y vender, se trata de responder a la siguiente pregunta: ¿Qué instalación mínima es absolutamente indispensable para atenderlo?

En este caso la palabra mínima, indica que la planta debe estructurarse buscando su máxima utilización evitando  inmovilizar activos o dicho de otra forma, tratando de que no haya capacidad instalada ociosa distinta de la contemplada en el plan de desarrollo de la empresa. El crecimiento debe programarse con un cuidado máximo. Claro está que la respuesta  a esa pregunta no siempre es fácil, pero jamás será imposible. Para cada caso en particular, habrá que utilizar los indicadores correspondientes para responder, a la luz de los avances tecnológicos, la disponibilidad de terrenos, locales, servicios públicos, personal, capacitado y valor de las inversiones pertinentes.

Si el costo del capital es muy alto, disponemos de suficientes facilidades energéticas, buen servicio de transporte para el personal, seguridad razonable y el  sector ofrece abundante mano de obra, es recomendable trabajar dos  o tres turnos analizando los sobre costos originados por las circunstancias particulares.

Una vez resueltas las preguntas que se pueden hacer en el estudio de pre factibilidad, empieza el cálculo financiero. Para ello, debemos cuantificar con suma prudencia y máximo cuidado los ingresos esperados en efectivo y las erogaciones correspondientes para establecer los flujos netos de fondos de cada proyecto específico.

A manera de ejemplo, digamos que una alternativa podría consistir en trabajar en un local alquilado, con dos máquinas A, tres B, y una D, en jornadas de tres turnos, utilizando la tercera parte del local. Otra, podría triplicar las máquinas y el espacio físico en un solo turno utilizando todo el local.

Como elemento importantísimo aparece el costo del dinero en función del tiempo de fabricación, venta y  recaudo. Lógicamente, mientras más pronto tengamos la mercancía disponible, más rápido podremos recuperar los costos y obtener la utilidad, si las condiciones del mercado lo permiten.

Hasta ahora se han desarrollado  seis métodos para evaluar proyectos, a saber:

a. Tasa promedio de retorno: representa la relación entre el promedio de utilidades netas y la inversión.

Ejemplo:
Utilidades promedio en cinco años: $4.000
Inversiones: $10.000

Comparando la cifra obtenida con la tasa requerida, se acepta o rechaza. Este método es muy simple. Tiene la gran desventaja de ignorar las fechas de ingresos y egresos del efectivo y por lo tanto no tiene en cuenta el valor del dinero en el tiempo, limitante muy fuerte en economías inflacionarias. Además, no tiene en cuenta el riesgo que implica la actividad industrial.

b. Período de reembolso: indica el tiempo (generalmente en años o meses), que se requieren para recuperar una inversión inicial.

Ejemplo:
Inversión inicial  $100.000
Utilidad promedio año  $20.000

Comparando con un período previamente definido se acepta o rechaza. Este método también es muy simple. No tiene en cuenta los ingresos que se pueden obtener después de la recuperación de la inversión. Además, desconoce las fechas de los flujos de fondos y en consecuencia ignora el valor del dinero en función del tiempo.

Puede ser muy útil para calcular inversiones en moneda dura, o para proyectos de muy rápida recuperación en economías inflacionarias como el caso de negocios de temporada o puramente ocasionales.

c. Tasa interna de retorno: consiste en calcular la tasa de interés que iguala los ingresos futuros de fondos con los egresos programados. Esta cifra se compara con la tasa de corte de la empresa, o sea, aquella que los directivos consideren como el rendimiento mínimo aceptable.

A0: Inversión inicial
A1, A2,... A3: Flujos futuros de fondos
t:
Tasa que iguala los flujos
t vs. k, siendo k, la tasa de corte de la empresa

Las  calculadoras financieras facilitan enormemente la solución de este problema que anteriormente se encontraba a base de tanteo.

Este método tiene la desventaja de que asume que los fondos generados por el proyecto, se reinvierten  a la tasa interna de retorno durante el resto de su vida útil, lo cual no siempre se da en la realidad.

d. Valor presente neto: es muy similar al anterior con la diferencia de descontar los flujos netos de caja a la tasa de retorno requerida. Si la suma de los flujos de caja descontados es igual o mayor que cero, la propuesta es aceptada y si no rechazada.


VPN > 0: Aceptar
VPN < 0: Rechazar
VPN: Valor presente neto
k: Tasa de corte
A: Ingresos futuros

e. Índice de rentabilidad: es igual al valor de los flujos netos futuros de fondos divididos por el desembolso inicial. Si el índice es superior a 100, el proyecto es aceptable.

IR: Índice de rentabilidad
VPN: Valor presente neto
I: Inversión inicial
A: Ingresos futuros
k: Tasa de corte

f). Flujos de fondos incrementales: consiste en tomar el flujo de fondos proyectado de la situación actual de la empresa y hacer una nueva proyección incorporando los ingresos y egresos del proyecto en estudio para calcular el nuevo flujo de fondos integrado. Si el resultado es mejor, evaluado a la tasa de corte, el proyecto es aceptable. Este método tiene la inmensa ventaja de subordinar todos los proyectos individuales al plan de generación de valor, el cual contempla el EVACp, indicador que se explica en capítulo aparte.

Usando el método más recomendable en cada caso, se calcula el rendimiento esperado de la inversión y luego se compara con los parámetros fijados por las directivas a efecto de decidir si la inversión es recomendable o no.

Definido el activo fijo, entramos a calcular la proporción de activo circulante requerido para lograr operar eficientemente.

Como idea inicial, digamos que en caja requerimos el dinero necesario para las transacciones programadas más una reserva estimada para imprevistos; en cuentas por cobrar, el equivalente al costo de la mercancía a vender en un periodo proporcional al plazo a otorgar; en inventario de materia prima al consumo diario por el tiempo de reposición  (días) más la reserva; en producto en proceso, los requerimientos diarios por el periodo que tarda el proceso productivo y en producto terminado, la cantidad que nos da una alta probabilidad de no perder ventas. La sumatoria de las inversiones en caja, cuentas por cobrar e inventarios representa la inversión en activo circulante o corriente.

De esta forma completamos la estructura del activo, la más importante de todas porque hace las veces de líder. Si no se tiene una buena inversión nadie estaría dispuesto a comprometer o, a prestar su dinero.

Para poder tomar la decisión de inversión tenemos que completar con las alternativas de financiación a efectos de calcular si existe una diferencia favorable entre los rendimientos esperados y el costo de financiamiento.

 

 

3. DECISIONES DE FINANCIACIÓN

Tienen que ver con la estructura del pasivo, o sea, la parte derecha del balance. Jamás se deben estudiar si no existe una bien fundamentada expectativa de inversión, teniendo en cuenta el riesgo en proporción directa a la rentabilidad esperada.

Presentamos como idea inicial la recomendación de buscar el máximo endeudamiento posible a largo plazo (el límite lo colocan las restricciones reglamentarias de los distintos créditos de fomento); la diferencia entre la suma del activo fijo y el mínimo de activo corriente, menos la parte financiada a largo plazo, debe financiarse con capital propio y los requerimientos temporales, con pasivo a corto plazo.

En cuanto a líneas de crédito será función del gerente financiero la búsqueda  permanente de las alternativas que se presenten debido a que éstas cambian continuamente, de acuerdo con la situación económica y las decisiones gubernamentales. Deberá mantener actualizado el cálculo del costo de capital, como base para verificar si la empresa genera o destruye  valor para corregir.

El capital propio, se puede obtener por aportes o por retención de utilidades, siempre y cuando la alternativa de inversión sea mejor para la empresa que para los socios individualmente considerados.

 

4.  DIVIDENDOS

Constituyen la tercera área de decisiones básicas en finanzas. Los inversionistas aportan con la esperanza de obtener un beneficio económico que se mide en términos del dividendo más la posible valorización de la acción en el mercado, o el valor que se pueda obtener por realización del aporte.

Cuando se trata de este tipo de decisiones, el ejecutivo debe ser cauteloso al elaborar el flujo de fondos 2 como base para calcular el dividendo que se pueda decretar sin afectar la liquidez de la firma y para cuidar una posible descapitalización por una mala decisión.

En el evento de dificultades temporales de capital y con buena perspectiva de rentabilidad, puede optar por la alternativa de dividendo en acciones como mecanismo para preservar el valor de la acción y así proteger a los accionistas (a este tema nos referimos ampliamente en otro capítulo).

En resumen, digamos que el objetivo básico de las finanzas se cumple mediante la combinación de tres tipos de decisiones: inversión, financiación y dividendos.

Para cumplir esa función es fundamental que la gerencia estudie cuidadosamente el panorama externo (situación macro-económica, competencia, políticas de comercio exterior, tributario, etc.), y trate de adaptar la compañía  a las condiciones generales para sacar el mejor provecho posible. Para ello es fundamental el estudio de las medidas económicas que tomen los gobiernos, midiendo la repercusión sobre la compañía y sus dueños, sobre la base de mucha eficiencia operativa, porque no es posible un buen manejo financiero sin una actividad eficiente, es decir, si no se genera valor calculado según la fórmula:

EVACp: EVA corregido y proyectado
U: Utilidad del periodo
IyD: Inversiones en investigación y desarrollo
Pu: Inversiones en publicidad capitalizable
Cp: Capacitación
O: Otras inversiones capitalizables debidamente soportadas
CC: Costo de capital

Se trata de un indicador muy utilizado por los inversionistas internacionales al cual nos referimos con toda amplitud en otro capítulo.


 

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