Capítulo 10

EL CAPITAL DE TRABAJO


por José Saúl Velásquez Restrepo

Se define como la diferencia entre el activo y el pasivo corriente o como la proporción de activos circulantes financiados con fondos a largo plazo.


De acuerdo con el principio de conformidad financiera, equivale al mínimo activo corriente (caja, bancos, inversiones temporales, cuentas por cobrar e inventarios) que una compañía debe financiar con capital propio o con pasivo a largo plazo; también puede hacerlo combinando ambas posibilidades.

En una economía tan cambiante como la de hoy cuando se acortaron las distancias por el extraordinario avance de las comunicaciones; se rompieron los esquemas de los economistas clásicos, quienes no alcanzaron a prever los cambios tan radicales en el comportamiento humano, a medida que se han venido superando las primeras fases del desarrollo; la aparición de las empresas virtuales; el avance tecnológico que introduce todos los días cambios bruscos en los gustos de los consumidores y en los elementos del costo de producción, se obliga a los hombres de negocios a dar cada vez más importancia al manejo del corto plazo.

Como rubros corrientes, se definen los activos y obligaciones susceptibles de convertir en dinero en un período inferior al año. Para efectos prácticos resulta más lógico definir el corto plazo como el tiempo que dura el ciclo operativo, es decir, mientras se compran materias primas y se recupera la cartera. Así, el corto plazo tendrá una duración variable dependiendo del negocio, para efectos financieros.

El activo corriente se compone de:

a. Caja y Bancos
b. Inversiones temporales
c. Cuentas por Cobrar
d. Inventarios:
  • Materia prima
  • Productos en proceso
  • Productos terminados
  • Repuestos y accesorios

El proceso productivo, se inicia con la consecución de unas materias primas; se agrega valor mediante la acumulación de materiales directos e indirectos más transformación por mano de obra y procesamiento, obteniendo así el producto final. Luego se vende, generalmente a crédito; al recaudar la cartera, se recupera el costo y se obtiene un remanente o utilidad, facilitándose la iniciación de un nuevo ciclo; lógicamente, si se vende con buen margen de ganancia, se debe generar un excedente, el cual debe propiciar liquidez. Esta a su vez, permite comprar en condiciones óptimas (entrega oportuna, precio razonable, calidad requerida y con descuento por pronto pago), elementos fundamentales para lograr eficiencia en la planta y aumentar la productividad, reducir costos y permanecer en el mercado con precios razonables y competitivos.

De tal forma que la liquidez facilita la rentabilidad; esta a su vez genera liquidez, indicando que estas variables se correlacionan positivamente. De la única forma que se puede aceptar el famoso dilema liquidez vs rentabilidad, es cuando la empresa no tiene bien estudiado el flujo de fondos.

Si se tiene una buena proyección de ingresos y egresos de efectivo, todo exceso de liquidez implica una reducción de la rentabilidad, en la cuantía que los excedentes pudieran generar intereses de no estar ociosos. Por el contrario, todo déficit que se vislumbre representa un riesgo de incumplimiento de las obligaciones lo que llevaría a ineficiencia, deterioro de la imagen, pérdida de capacidad gerencial y sobre costos financieros.

Generalmente, los autores en finanzas parten de dos supuestos:

  • El dinero de corto plazo es más barato que el dinero de largo plazo.
  • El activo corriente genera menos rentabilidad que el activo fijo.

Los dineros de largo plazo (generalmente en las líneas de fomento), se ofrecen a tasas más bajas; el dinero de corto plazo generalmente es más caro;  no se puede hablar de una situación coyuntural porque el mercado de dinero es imperfecto y muy dominado por la oferta.

La segunda es una base completamente viciada. En principio tiene lógica, afirmar que el activo fijo debe rentar más que el corriente, de lo contrario nadie se pondría en el trabajo de montar una infraestructura; simplemente colocaría dinero a ganar, pero no propiamente en un negocio, sino en una entidad financiera.

Solamente la combinación de una estructura fija (activo permanente) con un capital corriente, permite mediante un proceso eficiente, la generación de valor y por ende de utilidades. Lo importante es definir adecuadamente la proporción de activo corriente y de activo fijo, lo que se conoce como estructura del activo.

La maquinaria más moderna que exista, aún colocada en las más adecuadas instalaciones físicas, por sí sola no genera utilidad; está en potencia para que  mediante la operación del hombre (mano de obra) con un material óptimo para transformar (inventario en proceso); con una dirección adecuada que logre ejecutar el proceso productivo eficientemente y con un diseño previamente aceptado en el mercado, se puede generar valor.

El análisis anterior es una guía para deducir que la proyección del flujo de fondos constituye la herramienta básica para el manejo del capital de trabajo. La rutina de la técnica en sí, no es asunto de este capítulo, pero se enuncian algunos aspectos generales básicos:

1. Únicamente se tienen en cuenta las partidas que impliquen movimientos de efectivo y la fecha de ocurrencia.

2. Después de terminar la proyección, se debe revisar cuidadosamente la estimación de egresos. Se recomienda enfatizar en las amortizaciones de capital y los gastos por intereses.

3. En las partidas de obligaciones, la probabilidad de acertar es muy alta, porque los pasivos se caracterizan entre otras, por su vencimiento.

4. En cuanto a la partida de ingresos, se debe ser cauteloso; resulta de la elaboración de un plan de generación de valor.

No se debe asumir ingenuamente, que todos los clientes van a pagar oportunamente. Conviene tener presente que algunos pagos se hacen por correo o en cheques de otras plazas, etc. Es recomendable hacer uso de la experiencia adquirida en la empresa, porque ello constituye un valioso elemento de juicio para ir perfeccionando el modelo.

Estas consideraciones, necesariamente llevan a un presupuesto de fondos conservador. En aspectos financieros el conservadurismo es recomendable siempre, aunque se llegue a una situación de tesorería con fondos ociosos. Ello no es problema, colocar dinero así sea por corto tiempo es completamente sencillo. Al contrario, conseguir efectivo en una forma inmediata es muy difícil. Lógicamente, con un manejo de este tipo  se reduce el riesgo de no pagar oportunamente, pero renunciando a un poco de rentabilidad.

Los números simplemente constituyen una base para hacer el análisis; aspectos cualitativos adquieren singular importancia para efectos de aprobar un presupuesto de efectivo. Particularmente en economías inflacionarias, se recomienda trabajar con costos estándares (con revisión periódica) con el fin de mantener la capacidad adquisitiva de la empresa a medida que los precios de los insumos suben, implicando mayores requerimientos de capital de trabajo.

Hoy en día se han desarrollado modelos matemáticos para evaluar en condiciones de inflación (tema de otro capítulo); por ahora es bueno saber que la inflación es una variable discreta y que se involucra fácilmente en la hoja electrónica para hacer proyecciones.

En condiciones de inflación se recomienda la depreciación acelerada, el costeo por LIFO (últimas unidades en entrar, primeras en salir) y el conservadurismo contable en general, principio que recomienda reconocer la pérdida con la sola expectativa.

Con estos mecanismos la gerencia puede presentar en forma deliberada una utilidad subestimada; así tendrá menos presión para repartir dividendos y pagará menos impuestos, aunque vale la pena decirlo, arriesga de momento, el calificativo que se puede dar a su gestión, toda vez que la rentabilidad del patrimonio, erróneamente es uno de los indicadores más utilizados por la gente del común cuando de evaluar gerencia se trata, pero logra mantener el capital de trabajo que requiere el negocio por la presión inflacionaria.

Desde un punto de vista de gerencia, es importantíe insistir en la necesidad de rotar muy rápidamente el capital de trabajo. Mientras más utilidades se obtienen con pesos del mismo poder adquisitivo, más se reduce el efecto negativo de la inflación.

Justamente en el argumento del incremento de precios, los vendedores encuentran un excelente mecanismo de promoción de ventas. Los administradores no deben caer en la trampa por ganarse los aumentos anunciados, salvo en casos muy especiales que requieren gran criterio.

Se debe manejar un sistema contable sencillo que separe las utilidades de tenencia o especulativas, de las utilidades de operación y recordar muy bien que con la sola compra no se gana desde el punto de vista contable, pues el principio de realización de la renta impide la contabilización de utilidades no concretadas.

Especial cuidado es recomendable cuando se trata de bienes perecederos y muchísimos más con artículos de moda porque estos no avisan que se van a deteriorar como lo hacen los productos comestibles y los de alta volatilidad.

Los criterios de manejo de efectivo, cartera, e inventarios, ya han sido discutidos en capítulos anteriores. La dirección adecuada de los anteriores rubros del balance y una buena combinación del manejo del pasivo de corto plazo, con una estructura financiera bien diseñada, garantiza la administración del capital de trabajo. Esto a su vez, se convierte en una base sólida para el crecimiento empresarial el cual debe ser armónico para evitar consecuencias catastróficas.




FACTORES QUE AFECTAN EL CAPITAL DE TRABAJO

A. NATURALEZA GENERAL DEL TIPO DE NEGOCIO: es un factor muy importante a tener en cuenta en función de la capacidad financiera de los propietarios o inversionistas. Empresas como las de servicios públicos, transportes y distribuidoras, prácticamente no necesitan capital de trabajo en razón de la rápida generación de fondos y la certidumbre de los ingresos. En contraste empresas dedicadas a reforestar, a explorar petróleo, a cultivos de tardío rendimiento, etcétera requieren grandes volúmenes de capital de trabajo para poder completar un ciclo productivo que genere fondos.

B. EL TIEMPO DE FABRICACIÓN (CONSECUCIÓN) DE LOS BIENES A COMERCIALIZAR Y SU COSTO UNITARIO: mientras más corto sea el ciclo productivo y menor el costo unitario, menor será la inversión ''fija'' necesaria en capital de trabajo.En general, se requiere menos capital de trabajo para fabricar ropa interior femenina que para la producción de vestidos para hombre.

C. VOLUMEN DE VENTAS: obviamente, se requiere más cantidad de capital de trabajo para vender 100 unidades que 1.000, en proporción al costo de fabricación o al precio de compra.

D. CONDICIONES DE COMPRA Y VENTA: en la medida que el fabricante o comerciante puede financiarse con sus proveedores sin financiar a sus clientes, menor cantidad de capital de trabajo requerirá y a la inversa. Desde luego, las condiciones del mercado marcan la pauta y estas no son fijas. De ahí el peligro de los grandes monopolios imponiendo sus condiciones a los pequeños empresarios.

E. ROTACIÓN DE INVENTARIOS Y CUENTAS POR COBRAR: obvio, mientras más rápido logre dar la vuelta el dinero, menos capital de trabajo y viceversa. De ahí la importancia de lograr altos niveles de productividad que reduzcan el tiempo de proceso; el eficiente manejo de inventarios y el gran cuidado que debe darse a la administración de cartera.

F. CICLO DE NEGOCIOS: relaciona a las condiciones generales de tipo macroeconómico. Cuando la economía anda bien es mucho más fácil conseguir crédito y por ende se requiere menos capital de trabajo. Es muy importante tener presente que ese tipo de situaciones es temporal y demanda prudencia de la administración.

G. ESTACIONALIDAD DE LAS VENTAS: mientras más estables sean las ventas, más fácil es armar un ciclo de producción (compras) y lograr un alto nivel de eficiencia, recortando el ciclo productivo y de paso reduciendo la necesidad de capital de trabajo. En el caso contrario, conviene combinar con productos de estacionalidad contraria a fin de estabilizar el nivel de ingresos, como se ilustra en el gráfico.

 

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