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LIBRO 5

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1. Administración y deportes

Capítulo 1

ADMINISTRACIÓN Y DEPORTES

 

por José Saúl Velásquez Restrepo


En un acto de inmensa grandeza, por lo que significa para un ser humano dejar tanto poder, el papa Benedicto XVI renunció y abrió el camino al más grande líder de los últimos siglos, Jorge Mario Borgoglio,  quien ha generado una verdadera revolución religiosa con altísimo liderazgo de la iglesia católica, buscando la protección de los más débiles. Por fortuna para el deporte,  S.S.Francisco , claramente ha mostrado su  aprobación  y se declara hincha del San Lorenzo de Almagro, club argentino donde en los inicios de su carrera deportiva brilló con luz propia nuestro legendario y queridísimo arquero Efraín “el caimán” Sánchez.

Los aficionados y los hinchas, quienes pagan por el espectáculo en busca de oportunidad para distraerse constituyen la parte débil, ya que los demás: gobernantes, directivos, inversionistas , periodistas, árbitros, cuerpo técnico, futbolistas, y trabajadores de logística se lucran de él, con todo el derecho, en la medida que aporten en función de servicio para un espectáculo digno, alejando de su entorno todo tipo de prácticas que atenten contra el Juego Limpio  y haciendo de él una herramienta de crecimiento personal y desarrollo social  por todo lo que representa para la humanidad.

Los hinchas, tienen derecho a la felicidad, objetivo fundamental del ser humano y los demás grupos de interés deben ocuparse de ellos contribuyendo con la parte correspondiente para que el espectáculo sea generador de alegría para el grupo familiar y cumpla con la responsabilidad social que le corresponde por su capacidad de convocatoria, contribuyendo a un crecimiento económico incluyente, equitativo y sostenible porque la felicidad aporta inmensamente a la innovación y la productividad.

Después de los estruendosos fracasos del comunismo y el socialismo , y  las grietas tan grandes del capitalismo como sistemas económicos, éste último trata de reinventarse buscando como  contribuir al crecimiento de los seres humanos, en vez de explotarlos despiadadamente como lo hizo en los inicios, generando mucho rechazo y protestas de fatales consecuencias.

La administración moderna se ha comprometido con este objetivo y hoy es tema en la cátedra correspondiente, la responsabilidad social empresarial (RSE) fundamentada en la declaración de los derechos humanos en Paris y fortalecida por las prácticas del Buen Gobierno Corporativo, que buscan proteger a los pequeños accionistas.
La dirigencia deportiva necesita recuperar la confianza perdida con prácticas tan nocivas como “venta” de sedes y curules, origen de algunos males que atentan contra el Juego Limpio. Para ello se impone una gobernabilidad fundamentada en la legitimidad que enfrente la corrupción y evite que unos “avivatos ” se adueñen de las instituciones deportivas para su lucro personal y las pongan a su servicio.

Se necesita un esfuerzo de todos los estamentos, empezando por las poderosas multinacionales que regentan el deporte a nivel mundial, los gobiernos y las religiones del mundo orientado a la educación de los hinchas para que aprendan a exaltarse controladamente con los triunfos y asimilar calmadamente las derrotas, en lo cual es importantísimo vincular al grupo familiar. Esta conducta se inicia en el hogar, continua en las escuelas y se complementa en los clubes deportivos que deben ser tantos como se necesiten para que todos los seres tengan posibilidades de satisfacer necesidades de segundo orden. Toda empresa, colegio, universidad  y demás instituciones  deben tener su club deportivo dentro de la estructura administrativa. La Universidad debe preparar directivos para los clubes deportivos.

Las escuelas deportivas deben pertenecer a clubes administrados con principios democráticos y  transparencia que legitimen la autoridad y orientarse  a formar personas de bien aprovechando las ventajas naturales cuando los niños aprendan disfrutando. Este tipo de organizaciones facilitan a las empresas su aporte en lo pertinente al cumplimiento de la responsabilidad social empresarial (RSE) y contribuyen enormemente al bienestar y a la felicidad como un contagioso colectivo, base de la productividad y ambiente propicio para la innovación, herramienta de competitividad y generación de valor.

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