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9. Empresas tecnológicas y revolución digital

Capítulo 9

EMPRESAS TECNOLÓGICAS Y REVOLUCIÓN DIGITAL

 

por José Saúl Velásquez Restrepo

Colombia, país miembro de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), lo que equivale a  un certificado de calidad de las políticas públicas y  abre puertas a fondos institucionales de inversión; da  reconocimiento internacional a su tradicional comportamiento honrado la deuda; con mucha estabilidad política; tratados de libre comercio con las principales economías del mundo, lo que le da capacidad para predecir las reglas de juego para las exportaciones y la inversión extranjera, con tradición de gran  respeto; mucha capacidad de generación de energía y grandes perspectivas esperando que entre en operación la represa de Hidroituango, además de otras fuentes más amigables con la sostenibilidad; inflación muy controlada por un Banco de La República independiente del ejecutivo, como ocurre en los países de economías avanzadas; inmensamente respetuoso de la libertad de prensa y de las distintas opiniones.

Según informe de  Dic/2021, The ECONOMIST, el país que más se ha reactivado en el mundo de los cien analizados para calificar los niveles de pre pandemia, termina el año con un crecimiento impactante (10.2%) y con muy buenas expectativas a futuro, lo que le permite explotar esas ventajas para impulsar su recuperación económica.

Requiere atención especial del gobierno la falta de criterio para armonizar situaciones como la educación, cuyas universidades están tan despistadas que en el año 2020 graduaron, según datos  del SNIES del Ministerio de Educación, diez veces más administradores, médicos, ingenieros  y abogados que estudiantes de las industrias de Tecnología de información y Comunicación (15.222 graduados, mientras se calcula  un déficit de 150.000 programadores).

Urge innovación para utilizar nuevas tecnologías para reinventar productos y servicios; se requiere un trabajo conjunto de gobierno, a quien le corresponde tomar la iniciativa para reunirse con las  empresas y universidades orientado a ofrecer cursos que den competencias y habilidades en tecnología de la información en paralelo con los demás saberes abriendo camino a la experimentación, la creatividad, la autonomía y labores en equipo teniendo en cuenta que apenas empieza la revolución digital, lo que abre oportunidades, en la medida que se dé un direccionamiento correcto y rápido orientado a encarar el desafío que enfrentamos para transformar las empresas a modelos exponenciales(capaces de generar resultados desproporcionadamente más altos en comparación con las tradicionales, teniendo la tecnología como un aliado en la estructura y el desarrollo del negocio) para reducir el nivel de costos, una buena alternativa para enfrentar la inflación que desafía al mundo y que representa el más retrógrado de los impuestos,  con clientes urgidos de servicios para generar valor y conservar el poder adquisitivo de su moneda.

La posibilidad de ocupar programadores en todos los rincones del país, ofrece la oportunidad de encontrar la disrupción (tecnología que cambia las reglas del juego de un mercado, la vida de las personas o a una sociedad entera) para las empresas, al igual que las economías grandes como Estados Unidos,  China  y los países con buenos entornos para hacer negocios. En este escalafón, encabezado por Nueva Zelandia, Colombia ocupa el puesto sesenta y siete (67); los más avanzados en estos primeros años de la Revolución Digital, que  exige además, desarrollo de habilidades, aceptación del riesgo, trabajo en equipo, redes inalámbricas, cultura emprendedora, absorción tecnológica, capital humano, idoneidad, innovación e internacionalización, nos llevan mucha ventaja.

Se requiere cambiar la mentalidad del sistema financiero para abrir espacios a los menos adinerados, como lo propone Nubank que sin tener una sola sucursal bancaria ni caja fuerte con dinero físico atiende 48 millones de clientes en América Latina.

Según Doug Leone, el gurú de las empresas tecnológicas, en América Latina se puede hacer en veinte lo que tardo cuarenta años para construirse en Estados Unidos. Encuentra muchas posibilidades en servicios financieros con tendencias globales de consumo como seguros, “compra ahora y paga después”, las criptomonedas, la financiación de motocicletas, el crédito integrado, las billeteras móviles y el sector salud.

A nivel de gobierno recomienda hacer lo posible para estimular la innovación, financiar la investigación a nivel universitario y  dejar que las empresas hagan el desarrollo. Cuidar las consecuencias no deseadas, cuando aprueben leyes; facilitar la entrada de capital para financiar las sociedades; no regular en exceso.

Recomienda  a los empresarios, la búsqueda de  inversionistas con experiencia y voluntad para ayudar a emprendedores a ampliar sus empresas sin dejarse tentar por grandes cantidades de dinero; protegiendo la disolución; capaces de resistir la tentación a las fusiones y adquisiciones y que tengan muy claro el que crecimiento rápido es requisito estratégico; no deben considerar la salida de la bolsa de valores como un hito final, sino como un día más en la construcción de un gran negocio; tener clara la respuesta a la pregunta: ¿Qué podrá ser mi empresa en los próximos cinco años?

Es muy importante tener en cuenta que una vez que el país se involucra en la revolución tecnológica, la velocidad de crecimiento es muy acelerada y cambia por completo el panorama, lo que exige la correspondiente preparación estructural teniendo en cuenta que  América Latina se ha convertido en una región muy atractiva para la inversión porque tiene un gran potencial para crear productos digitales y mucho mercado por explorar, ya que el comercio electrónico está por debajo del 10%  y concentrado en Brasil, Argentina, México, Colombia, Chile y Uruguay.

The Giving Piedge2, promesa de familias y personas más ricas del mundo para dedicar la mayor parte de sus fortunas  a causas benéficas como un compromiso moral, no legalmente vinculante, para establecer un camino de doble vía, porque escuchando personas a quienes se les quiere ayudar, se aprende mucho de lo que ellos saben, porque todos los seres humanos tienen algo que aportar. Si los recursos financieros son básicos, los conocimientos, la capacidad de gestión y los contactos también tienen potencial de generación de valor y ambos se necesitan mutuamente para hacerlo.

En Colombia es muy importante invitar a grandes empresarios tanto nacionales como extranjeros para que se comprometan a donar parte de sus riquezas en vida, y que el gobierno prepare rápidamente  las personas que se requieren como innovadores sociales, filántropos estratégicos y líderes éticos para transformar al país trabajando juntos, sin tantas fundaciones pequeñas y separadas porque ya no es opción trabajar aisladamente por la clara evolución hacia la colaboración, no a la competencia.

Endeavor, empresa sin ánimo de lucro se concentra a seleccionar y potencializar emprendedores para que se transformen en empresas de alto impacto porque creen, según palabras de su presidente, Edgar Bronfman Jr. quien considera que  el capitalismo es el mejor sistema para el crecimiento económico y requiere funcionar para un grupo más amplio de personas o, NO merece sobrevivir.

El objetivo consiste en atacar el problema de empleo con la variable más indicada, porque en este siglo no hay empleo, pero sí mucho trabajo a ejecutar como emprendedores formados con la mentalidad requerida para ser parte de la solución y no de la dificultad.

Así con la gente ocupada a niveles de movilidad, tenemos  la semilla del desarrollo, en la medida que acertemos, ubicando a las personas en oficios que les generen felicidad y les facilite alcanzar horizontes de productividad que permitan actuar  internacionalmente.

Simultáneamente, necesitamos trabajar con todo el valor y entusiasmo requeridos fortaleciendo la Transparencia, variable en la ocupamos una posición vergonzosa a nivel internacional, atacando en todos los frentes porque los gobiernos son corruptos en la medida que los particulares se los permitan, porque para que haya un sobornado tiene que haber un sobornador.

Todo lo anterior ayuda a corregir el gravísimo problema de la concentración de la riqueza y el ingreso, medida por el coeficiente de Gini1, variable que nos deja bastante mal ubicados  a nivel mundial y  que explica en buena parte la violencia que tanto destruye y atenta contra el bienestar de la sociedad.

Entre tanto, debemos aportar al cálculo de nivel de felicidad, variable llamada a ser el indicador más importante de calidad de vida, sustituyendo al PIB (producto interno bruto) que hoy se aplica de manera muy rústica.  

 

  1. El coeficiente de Gini, certificado por Word Inequality Database (WID) que mide el grado de concentración de la riqueza, gasto social país (% del  total que un país destina a salud, educación, pensiones y subsidios a los más pobres). Población: tasa de crecimiento, densidad; sostenibilidad, como: deforestación, contaminación, tendencias en uso de energías “limpias” como % de energía de hidroeléctricas vs termoeléctricas con diésel). Algo sobre la mujer (violencia de género, o escolaridad femenina, porque en áfrica todavía hay países donde la mujer no va a la escuela, o solo a primaria). Consumo de energía KW por habitante, costo del KW de energía vs ingreso per cápita. Criminalidad: Homicidios por cada 100.000 habitantes. Horas semanales de trabajo, trabajo infantil, en la medida que se encuentre información disponible
  2. The Giving Pledge es un compromiso global y multigeneracional de algunas de las personas y parejas más ricas del mundo que tiene como objetivo crear una mayor cultura de generosidad para ayudar a abordar los problemas más apremiantes de la sociedad. Los signatarios de Giving Pledge se comprometen pública y moralmente a donar la mayor parte de su riqueza a causas filantrópicas o benéficas. También se reúnen para aprender y compartir conocimientos con el fin de seguir mejorando la eficacia y el impacto de sus donaciones filantrópicas.



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