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8. Cómo desarrollar sabiduría práctica

Capítulo 8

CÓMO DESARROLLAR SABIDURÍA PRÁCTICA

 

por José Saúl Velásquez Restrepo


Desarrollar sabiduría práctica para la vida empieza por la sumisión y la empatía; implica que una  persona pase por una serie de estados sucesivos hasta lograrlo; toma mucho tiempo actuando  con gran humildad, lo que implica nobleza, sencillez y bondad, para actuar por convicción, obrando siempre con el control suficiente sobre lo que persigue y sin dejarse controlar ni utilizar como los que buscan sobresalir; esta virtud involucra conocer y aceptar las propias debilidades y cualidades, y obrar en consecuencia (admitir una equivocación, compartir los conocimientos aprendidos, ser agradecido), además de ser una abundante fuente de paz interior y cimiento de la sabiduría.

La empatía es la habilidad de comprender y compartir los sentimientos y las experiencias de las demás personas, ubicándose uno  en la piel de otro; vernos a nosotros mismos y al mundo desde un punto de vista personal. Así aprendemos a amar de manera más profunda.

Además se necesita disciplina, voluntad, prudencia y persistencia, por lo que  es importante iniciar el curso desde la juventud empezando por aprender a meditar, técnica que facilita el conocimiento de sí mismo para descubrir las propias fortalezas y debilidades, como punto de partida para acrecentar las primeras y  aminorar las segundas, lo cual requiere inteligencia y saberes. La felicidad, la más noble ambición de los seres humanos, se logra por medio de la sabiduría; requiere un pensamiento crítico y a largo plazo que permite  conocer la verdad por sí mismo y que sale del propio ser.

El conocimiento llega a través del razonamiento y la memoria; la sabiduría a través de la meditación que es una práctica para entrenar la mente buscando beneficios específicos.

La sabiduría práctica se orienta a buscar y acrecentar la propia que es innata aplicándola a la vida diaria utilizando la inteligencia para un proceso de crecimiento continuo; manteniendo permanentemente consciencia de nuestras emociones; siendo objetivos para llevar el conocimiento a la vida real; enfrentando la incertidumbre sin temores; desarrollando capacidad de adaptación; tomando decisiones y reflexionando permanentemente. No surge de la experiencia en sí, sino más bien de la reflexión que hagamos de las  rutinas, y las lecciones que hayamos aprendido de éstas, lo que genera capacidad para desarrollar nuevas soluciones a los problemas, y ofrecer consejos útiles.

Para resolver un asunto desconocido no se  debe presumir que de antemano se sabe qué hacer; se analiza el problema, desde distintas ópticas, se reflexiona y decide  empleando el talento al máximo y, cuidando la paz interior. Como la perfección no existe, lo importante es actuar a consciencia, buscando la mejor solución con los conocimientos que se tengan. No angustiarse si se comete un error; como ser humano, lo único que se puede hacer es aprender de la falta, vía reflexión.

Aristóteles enseña que el objetivo es lo primero que debemos tener muy claro, refinándolo con valores fundamentales y pensamiento crítico; siguiendo con  la percepción, para comprender las circunstancias y evaluando como se sienten los demás al respecto; intelecto informado, conociendo las verdades absolutas, las  que no se rigen bajo las leyes de la naturaleza; simplemente son, porque actúan como límites, de los cuales se informa observando el entorno de cada virtud o vicio; la experiencia que se adquiere en un largo periodo de tiempo, tomando decisiones y experimentando con fracasos; habilidades deliberatorias, especialmente para hacerlo con nosotros mismos, escuchando nuestra conciencia; acción para actuar y evaluar los resultados para acrecentar el conocimiento y hacer de ello una universidad, la mejor para la sabiduría práctica.

La sabiduría, garantiza la felicidad en el largo plazo; se relaciona con la mente, la edad y con la experiencia. Un ser nace con inteligencia y su aprovechamiento lo puede llevar a lograr  la sabiduría, cultivándola y acrecentándola por medio de la meditación, deliberando con uno mismo, buscando adquirir  saberes útiles para la vida; regular sus emociones; actuando con compasión y altruismo; acrecentando  el conocimiento de sí mismo; sin miedo, aceptando  la incertidumbre y  tomando decisiones.

El pensamiento lateral o paralelo implementado por Edward de Bono para aprovechar mejor la tan, hasta ahora, desperdiciada capacidad cerebral, nos permite ver un poco más allá, facilita la aparición de nuevas ideas, más innovadoras, diferentes y disruptivas1; ayuda a resolver los problemas de una manera creativa; pensando diferente  se logra innovar.

Los sabios encuentran formas para beneficiar a los demás, beneficiándose  ellos mismos y siempre buscan una manera mejor de hacer las cosas con un claro sentido de la vida; procuran comprender por qué las personas  hacen algo, en vez de juzgarles con severidad teniendo en cuenta, sólo lo que han hecho. Siempre están abiertos a la crítica y no aceptan las cosas como son simplemente porque “siempre han sido así”. 

También buscan fórmulas GANA-GANA porque no creen que el mundo sea un sitio para ganar o perder, sino para la solidaridad buscando el bien común, lo que les permite  liderar  integrando  el conocimiento del mundo, con el de los otros y el de ellos, para aprovechar los  pensamientos, emociones y estilos de comportamiento de las personas con las que interactúan. La diversidad es enriquecedora y una fuente de creatividad e  innovación pero muy compleja para  dirigir, por lo que requiere sabios para hacerlo, lo que les da mucho liderazgo.

Obviamente para poder reunir tantas virtudes, el ser tiene que quererse mucho y manejar una gran inteligencia emocional que según el psicólogo, periodista y escritor estadounidense, Daniel Coleman “es la capacidad para reconocer los sentimientos propios y los de los demás, motivarnos a nosotros mismos, para manejar acertadamente las emociones, tanto en nosotros mismos como en las relaciones humanas” y cuidar mucho los principios elementales de vida, como una buenas costumbres, salud, alimentación; vestir adecuadamente para la actividad a desarrollar; manejar el tiempo; cumplir los compromisos; no caer en  vicios,  especialmente en drogas, casinos ni licores; cuidar el estado atlético practicando deportes y actividades lúdicas de acuerdo con la edad y condiciones físicas; jugando ajedrez, como la mejor gimnasia mental ambientado con música especial para la concentración.

Las actividades lúdicas  se pueden realizar con el objetivo de liberar tensiones, salir de la rutina diaria y obtener placer, diversión y entretenimiento. Además mejoran la expresión corporal.

El baile no tiene límite de edad ni mayores dificultades, por lo que solo se necesita ganas para aprender; es una de las mejores actividades recreativas para adultos mayores porque es bueno para el corazón, eleva la autoestima, mejora la flexibilidad corporal, la resistencia muscular y  la memoria.

El ajedrez eleva el cociente intelectual; ayuda a prevenir el Alzheimer; fortalece la concentración, lo que mejora la capacidad de lectura y  potencia la memoria.

Conviene mucho actuar con mística franciscana: “no me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera”. Además, debe tener ingresos suficientes para atender sus necesidades, priorizando de acuerdo con  Maslow, quien distingue cinco tipos: fisiológicas que  son las primeras que aparecen en el ser humano; las de  seguridad que  surgen una vez que están relativamente satisfechas las anteriores; las de pertenencia y amor, estima y autorrealización.

1. Hallar o diseñar algo que la humanidad no habría previsto y cuyo uso resulta en la solución de un problema es lo que se define como innovación disruptiva. Ejemplos de ese algo puede ser una tecnología, un modelo o  un proceso. Este tipo de innovación sucede de un momento para otro, de manera radical y sin previo aviso. Tales características la diferencian de la innovación incremental, la cual se produce de manera metódica, lenta y controlada. Permitiendo que las personas puedan hacerse una idea de lo que vendrá.

 
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