7. IA, VIVIR MEJOR NO FUE VIVIR MÁS RÁPIDO

 

Durante mucho tiempo se nos hizo creer que vivir bien era avanzar deprisa. Que aprovechar la vida significaba llenar la agenda, acelerar los pasos y responder a todo sin demora. Sin embargo, con los años se vuelve evidente una verdad sencilla y profunda: vivir mejor no fue vivir más rápido.
La velocidad promete eficiencia, pero rara vez ofrece plenitud. Cuando todo se hace con prisa, la experiencia se adelgaza. Se pasa por los días sin habitarlos, por los encuentros sin sentirlos y por las decisiones sin comprenderlas del todo. Se vive mucho, pero se vive poco.
Vivir mejor implicó aprender a desacelerar. No como renuncia, sino como elección consciente. Reducir el ritmo permitió observar, escuchar y comprender. Muchas cosas que parecían urgentes perdieron importancia cuando se les dio tiempo, y otras, aparentemente pequeñas, revelaron su verdadero valor.La prisa también distorsiona la relación con uno mismo. Exige resultados inmediatos, impone comparaciones constantes y genera una sensación permanente de insuficiencia. Vivir mejor fue liberarse de esa presión y aceptar que no todo necesita resolverse de inmediato.
En las relaciones humanas, la lentitud resultó ser una aliada. Escuchar sin apuro, acompañar sin reloj y compartir sin agenda fortalecieron vínculos que la prisa habría debilitado. El tiempo dedicado con presencia valió más que cualquier cantidad de encuentros apresurados.
Vivir mejor no fue hacer menos, sino hacer con sentido. Elegir qué merece atención y qué puede esperar fue una forma de sabiduría práctica. No se trata de rechazar la acción, sino de devolverle profundidad.
Con los años se aprende que la vida no se disfruta corriendo, sino estando. Estando atentos, disponibles y conscientes. La calidad de la experiencia depende menos de la velocidad y más de la presencia.
Al final, vivir mejor fue entender que el tiempo no es un enemigo al que hay que vencer, sino un espacio que se habita. Y que la verdadera riqueza de la vida no estuvo en cuánto se avanzó, sino en cómo se caminó.

Copyright © 2026
Josavere