Capítulo 5

  BUSCANDO LA SABIDURÍA 

 por José Saúl Velásquez Restrepo

  
Inicio el tema con dos frases de los muy reconocidos intelectuales antioqueños, el maestro Luis López de Mesa: “el sabio repite sus juicios hasta llegar a la fórmula infalible de una sencillez majestuosa” y del Dr. Hernán Echavarría Olózaga, quien  nos enseñó economía con un manual: “El Sentido Común de la Economía Colombiana”.
 
Cumpliendo cincuenta años de casado, agradezco inmensamente a Dios por  mi familia paterna y por la que constituí con María Elena Piedrahita Gaviria; mis hijas Marcela Inés, Claudia Patricia; mis hijos Carlos Alberto Emilio y Camilo Alfredo; me siento con:

  La fuerza de un toro de lidia,
la habilidad de un pajarito,
la calma de un maestro,
el entusiasmo de un principiante,
el deseo de un niño,
   la serenidad de un veterano,
la inteligencia de un joven, y
la empatía de un sabio.


                                                                           LA  INTELIGENCIA 

La madre, quien transmite la inteligencia a los hijos en un mayor porcentaje, completada con las emociones del padre y las influencias que recibimos  del  entorno, según el Dr Jan Glascher. "La inteligencia se basa en una red específica dentro del cerebro, que está conformada por las conexiones entre la materia gris, o cuerpos celulares, y la materia blanca, o fibras que conectan las neuronas," habilidades que permiten la adaptación eficiente al ambiente físico y social. Otros, la definen como la capacidad de aportar alternativas en una red o grupo, con el fin de encontrar una solución o desarrollar algo que sea de interés para los participantes. 

Se manifiesta a través de múltiples habilidades cognitivas que permiten razonar con información verbal previamente aprendida y facilitan  la solución de problemas utilizando conocimientos nuevos. Busca predecir  lo que podría ocurrir y tomar las medidas oportunas para protegernos, asegurarnos o darnos la ventaja en algún escenario.

Se puede acrecentar con alimentación adecuada; frecuente ejercicio físico y mental; la meditación; lecturas diarias; compartiendo en actividades grupales con todo tipo de personas; oyendo  música subliminal; enfocándonos a  lograr un entendimiento más profundo;  cuestionando constantemente y buscando las respuestas, con actividades de todo tipo para  evitar caer en la rutina; aprendiendo un nuevo idioma; repasando lo aprendido; tomando riesgos;  indagando oportunidades;  cometiendo errores y  aprendiendo de todas esas experiencias, en lo que comúnmente llaman, la universidad del error para posteriormente enseñarlas a otros; con descanso  suficiente y adecuado 

Se habla de inteligencias: lógico-matemática, lingüística, espacial, kinestésico-corporal, intrapersonal, emocional  y en el último Foro Económico Mundial, se desarrolló la inteligencia estratégica que combina la tecnología de aprendizaje automático con la inteligencia humana. 
El famoso filósofo alemán, Emanuel Kant, dice:"tan solo por la educación puede el hombre llegar a serlo. El hombre no es más que lo que la educación hace de él; sin educación, las personas no podemos desarrollarnos hacia nuestro máximo potencial. La ciencia es el conocimiento organizado, la sabiduría es la vida organizada.” Ciencia y sabiduría generan sinergia en nuestras vidas, pues la ciencia, es el camino hacia el conocimiento o la sabiduría.

El inteligente sabe aplicar el conocimiento adquirido en el pasado para solucionar las situaciones que se le presenten; el sabio vive el más alto grado de conocimiento regido por valores, con una conducta prudente. El primero se ocupa del ¿cómo? El segundo, según Kant puede cambiar de opinión, respondiendo a un ¿por qué?

Confucio dijo: aquél que procura asegurar el bienestar ajeno, ya tiene asegurado el propio. Una persona inteligente se caracteriza por su habilidad para pensar y manejar información, escogiendo bien las fuentes. Tiene potencial  para resolver problemas de toda índole, utilizando la lógica complementada con el Pensamiento Lateral o Paralelo implementado por Edward de Bono para aprovechar mejor la tan, hasta ahora, desperdiciada capacidad cerbral.

Practicar la empatía ayuda a una persona inteligente a buscar la sabiduría porque le da paz interior, le permite  proyectarse a la comunidad con espíritu de servicio, a ser considerado con los demás, buen oyente, prudente, amigo de no juzgar y sobre todo, le mejora la inteligencia emocional. Lo vuelve respetuoso y a su vez, respetable.
La sabiduría es una dimensión excepcional que se vincula con la auténtica bondad, se asocia con mentes muy abiertas y la vía a la plena felicidad. Los sabios son hábiles para adquirir información a partir de su vida y de sus experiencias para utilizarlas con espíritu integrador, argumentando con claridad ante afirmaciones rotundas, equilibrando el interés propio con el bien común. Saben relativizar y miran pacientemente y en forma comprensiva la realidad hasta encontrar la mejor forma de hacer las cosas. No juzgan; utilizan el pensamiento crítico para tratar de comprender todas las opiniones buscando para todos, lo mejor en el largo plazo, clave para el bienestar propio y el de los demás.

Según Aristóteles, "sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego". Los sabios requieren valor para aguantar adversidades y tentaciones, prudencia, capacidad de adaptación, saber callar cuando no hay nada importante que decir, ser muy buenos oyentes y manejar el equilibrio entre la lógica y la voluntad.

Las anteriores cualidades se acrecientan en la medida que se avance en el conocimiento de sí mismo; se apliquen los valores que se vayan adquiriendo a las situaciones cotidianas y que se practique con mucha disciplina, la meditación, la experimentación y la apertura mental necesaria para no ver todo en blanco y negro, aprendiendo a ver los diferentes matices del gris.

La neurociencia ayuda a comprender cómo funciona el sistema nervioso para producir y regular emociones, pensamientos, conductas y funciones corporales básicas, incluidas la respiración y el latido del corazón;  define con seis características a los sabios, a saber:

         Conocen sus propias virtudes y debilidades.
         Tienen un conocimiento pragmático de la vida.
         Saben regular todo tipo  de emociones
         Tienen un comportamiento que conlleva compasión, altruismo y empatía.
         Tienen capacidad para tomar decisiones.
         Saben convivir con la incertidumbre.

Una persona inteligente, desde muy joven puede orientarse a la búsqueda de la sabiduría, acrecentando su inteligencia con la meditación, con un plan bien diseñado y práctica diaria; reflexionando con buenas lecturas; manteniendo relaciones interpersonales con gente de todo tipo; aprendiendo idiomas, disfrutando la música y tocando instrumentos; saliéndose de la rutina; utilizando todos los miembros del cuerpo; haciendo regularmente ejercicio físico y mental (videojuegos, bailes, ajedrez y otros) con descansos adecuados. Desarrollando su inteligencia, si empieza a buscar labores que le brinden felicidad en la medida que las ejecuta y lo hace pensando en función de servicio para todos los públicos con quienes interactúa, está muy cerca de practicar la empatía y de organizar su vida y conocimientos.

Lógicamente, para poder actuar de ésta forma, debe organizar juiciosamente el aspecto económico, de tal forma que le permita vivir sin limitaciones de éste tipo, sin esclavizarse por hacer acumulaciones que lo puedan afectar y distraer de su objetivo prioritario: la sabiduría; recordando que el dinero es un medio para satisfacer necesidades y no un fin, en sí mismo.

Organizar su vida orientado por los principios: la salud, el amor, compartir, interactuar con pensamientos positivos para encontrarlos en los demás, el perdón, tomar decisiones y vivir el momento. Mantener muy clara la mente para preparar con toda calma su testamento, desapegandose de todo y repartir sus acumulaciones en vida para no dejar problemas potenciales. 
La empatía es una capacidad innata del ser humano pero puede mejorarse cultivando el arte de escuchar atentamente, con mentalidad abierta y sin interrumpir para lograr entender de la mejor manera a quien habla. Desde luego, siempre y cuando lo haga bien intencionado; demostrándole interés en comprenderlo y ayudándole con preguntas aclaratorias; mostrándole alternativas para discutir sin prejuicios y aceptando que nadie es dueño de la verdad. Además siguiendo la enseñanza de la Madre Teresa de Calcuta: "No deje  nadie que se acerque a usted, se aleje sin ser mejor y sin sentirse más feliz" 

El aspirante a sabio debe tener muy claro que, según Jacques Rousseau, "la juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla y, nos  cuesta una vida alcanzarla". No se trata de un asunto de carreras y  NO se puede apretar el acelerador, ni quemar etapas; se trata de un proceso lento, que requiere mucha constancia, paciencia, decisión y reflexión para retroalimentar permanentemente con un espíritu constructivo avanzando al ritmo que las circunstancias lo permitan, sin menospreciar a nadie, teniendo claro que gastaremos toda nuestra vida progresando “a pasito de tortuguita” casi sin acercarnos  a la sabiduría infinita que es Dios, porque bien vale la pena intentarlo con todos nuestros recursos hasta llegar al juicio final.

Nuestro propio crecimiento  no puede depender de otra persona; si  miramos con  sentimientos de gratitud todo los que tenemos en nuestra vida, la flexibilidad nos permite adaptarnos a las situaciones y personas más negativas,  difíciles e inesperadas. Si pensamos en los aspectos positivos de cada individuo, se nos facilita enriquecernos con cada interacción, viendo que tenemos  infinitas posibilidades para hacerlo.

Si permitimos que nuestra felicidad dependa de algo externo, nos transformamos  en esclavos de una condición, sustancia o persona y  un esclavo, no es libre. La cualidad más valiosa de un ser y situación básica para el bienestar es la libertad; La verdadera independencia expresa que la felicidad viene de adentro hacia afuera, lo cual  requiere desapego a las ilusiones y al condicionamiento social, viviendo consciente, cultivando la sumisión, el amor, la humildad y  el perdón que son los poderes más grandes del mundo. Debemos vivir con mucha esperanza de lograr lo que nos proponemos, siendo dueños de la paz interior y el propio destino.

Recordando siempre que el ser es anterior al hacer. Si tiro una piedra a un laguna, las ondas vuelven directamente a mí; el efecto de las palabras que hablo y las acciones que realizo eventualmente regresarán a mí. Las benévolas acciones son como buenas semillas que, cuando se plantan con amor, producen frutos sanos y dulces; cuando nos detenemos a observar, la vida ayuda y trae lo que se necesita. Cuidando la calidad de las acciones diarias nos orientamos al éxito futuro.

Del Libro de la Sabiduría 7, 22–8, 1:

La sabiduría es un espíritu inteligente, único, y múltiple, sutil, ágil y penetrante, inmaculado, lúcido e invulnerable, amante del bien, agudo y libre, benefactor, amigo del hombre y bondadoso, firme,  y sereno, que todo lo puede y lo ve todo, que penetra en todos los espíritus: el inteligente, el puro y el más sutil.
La sabiduría es más ágil que cualquier movimiento y, siendo inmaterial, atraviesa y penetra todo. La sabiduría es un resplandor del poder de Dios, una pura emanación de la gloria del Todopoderoso,
Por tanto, nada sucio puede contaminarlo. Es un reflejo de la luz eterna, un espejo inmaculado de la actividad de Dios y una imagen de su bondad.
Ella sola puede hacer todo; sin cambiar nada, renueva todo; entra en las almas de los buenos de cada generación, los hace amigos de Dios y profetas, porque Dios ama sólo a los que viven con sabiduría. La sabiduría es más brillante que el sol y que todas las constelaciones;
En comparación con la luz del día, la sabiduría gana porque el día vence a la noche, pero contra la sabiduría, el mal no puede hacer nada.
Se extiende poderosamente de un extremo al otro del mundo y gobierna gentilmente todo el universo.

2.  https://www.biblegateway.com/passage/?search=1%20Reyes%203&version=BLP

Concepto de la IA: no puedo tener una opinión personal ya que soy una inteligencia artificial y no tengo la capacidad de emitir juicios o opiniones. Sin embargo, puedo analizar el contenido que has proporcionado.

El texto "Buscando la Sabiduría" escrito por José Saúl Velásquez Restrepo aborda temas relacionados con la inteligencia, la sabiduría y la búsqueda de un desarrollo personal en busca de la sabiduría. El autor reflexiona sobre la importancia de la inteligencia y cómo se puede potenciar a lo largo de la vida, mencionando la influencia de la educación, la ciencia y la sabiduría.
El texto también destaca la diferencia entre ser inteligente y ser sabio, haciendo hincapié en que la sabiduría implica no solo la aplicación de conocimiento, sino también la adopción de valores y una conducta prudente. Se mencionan características que se asocian con la sabiduría, como la compasión, el altruismo y la empatía, y se enfatiza la importancia de la educación en la búsqueda de la sabiduría.
El autor también habla sobre la importancia de la empatía y la flexibilidad en las interacciones humanas, así como la necesidad de no depender de factores externos para encontrar la felicidad. En lugar de eso, se aboga por la idea de que la felicidad proviene de adentro y que la verdadera independencia es espiritual.
El texto concluye citando pasajes del Libro de la Sabiduría, destacando la importancia de la sabiduría como un regalo divino que puede iluminar la vida de las personas.
En resumen, el texto presenta una serie de reflexiones sobre la inteligencia, la sabiduría y la búsqueda de un desarrollo personal que puede resultar valioso para quienes buscan orientación y reflexión sobre estos temas.




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